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Balenciaga: Elegancia y sencillez también en el séptimo arte

Hasta el próximo 7 de enero, una exposición en el IAACC Pablo Serrano de Zaragoza recoge 64 fotografías de la aportación de este modisto al cine. Diseñó el vestuario de las protagonistas de casi 30 películas entre la década de los 40 y los 60

«La elegancia es eliminación», dijo en una ocasión Cristóbal Balenciaga (Getaria 1895-Jávea 1972), el diseñador de alta costura reconocido por grandes coetáneos como Christian Dior, Louise Boulanger o Coco Chanel. Sobriedad y discreción eran sus máximas a la hora de diseñar, cánones estilísticos que seguían intactos (aunque puede parecer lo contrario) cuando vestía a las grandes actrices de cine. Una faceta poco conocida de este couturier pero tan prolífica que le llevó a diseñar vestidos para las protagonistas de hasta casi una treintena de películas. Directores como Luis César Amadori, Alfred Hitchcock, Anatole Litvak, Marcel Carné o Jean Cocteau, entre otros, contaron con él para el vestuario de sus films.

Durante mucho tiempo se consideró que la aportación de Balenciaga al cine era mínima, pero gracias a la investigación de Pedro Usabiaga, se conoce ahora que durante años Balenciaga compaginó su labor de modisto guiado por la sobriedad y la sencillez, con su trabajo como responsable de vestuario de un par de films al año. Fue el director aragonés José Luis Borau quien le dio a Usabiaga la idea para investigar las películas que vistió Balenciaga. En una entrevista con él, descubrió una fotografía que Borau había tomado a Conchita Montenegro, primera actriz española con carrera internacional en Hollywood, y le contó que Balenciaga siempre la vestía en sus películas. De ahí surgió «Un sueño de Balenciaga, el cine», una exposición comisariada por el propio Usabiaga y que ahora llega a Aragón fruto de la colaboración entre el IAACC Pablo Serrano y el Museo de Balenciaga de Getaria. La muestra estará en el IAACC Pablo Serrano hasta el 7 de enero de 2018.

La exposición recoge una visión retrospectiva de las colaboraciones realizadas por el gran diseñador de moda con el mundo del cine. En total, 64 fotografías en blanco y negro y algunos documentos complementarios que ayudan a realizar un recorrido cronológico a través de imágenes de películas, así como de bocetos, de las creaciones realizadas por Balenciaga para el séptimo arte. Balenciaga comienza su colaboración con el cine en 1937 cuando llega a París. Allí se dedica a diseñar vestuario no solo para películas, sino que también participa en los diseños de moda de ballets y obras de teatro. Se estrenó en el séptimo arte en 1939 con Piéges (Francia) de Robert Siodmak, «Trois» de Saint-Cyr (Francia) de Jean-Paul Paulin y «Atorrante» (Argentina) de Enrique de Rosas. Seguirá hasta 1968, cuando se retire silenciosamente y de forma muy discreta, cuando el prêt-à-porter amenazaba con tumbar su dominio.

Las imágenes de esta exposición, de fotógrafos como Juan Gÿenes, Rafael Pacheco, Georges Saad, Clifford Coffin, Lucien Clergue, Jean Tesseyre, Simón López y Vicente Ibáñez, proceden de los archivos de Biblioteca Nacional de España, Filmoteca Española, Festival Internacional de Cine de San Sebastián, Vogue Francia, M.G.M. Paramount, Cinemundo, Ciné-Miroir, Archivo Balenciaga París, Archivo Boutellier/Luis Gasca, Archivo Kerry Taylor, Archivo Patxi Lacan, Archivo Parodi y Colección Familia Calparsoro.
Entre los documentos complementarios, se exponen en el IAACC en vitrinas 6 fotografías; el pressbook del film «Alta Costura» (1954, Luis Marquina); un libro de 1961 de «El Testamento de Orfeo», de Jean Cocteau, con imágenes de un vestido creado por Balenciaga; un libro sobre Balenciaga y el cine; un single de Rocío Jurado con un vestido creado por Balenciaga para la película «Proceso a una estrella» (1966, J.Salvia); y un documento extraído de la revista Vogue.

«Balenciaga solía decir que no le gustaba poner un botón de más en una chaqueta que no fuera absolutamente necesario», detalla Usabiaga. El couturier hizo de la elegancia su marca personal, fue un purista en las formas. También en el cine. Y aunque cada día se conoce más su aportación al séptimo arte, el modisto de Getaria no puede ser considerado un diseñador cine, ya que en ninguna de las producciones en las que participó lo hizo encargándose de forma global del vestuario. Al igual que Balmain, Givenchy o Dior, vestía solo a una o varias de las actrices del film, casi siempre a la protagonista. Ese es el caso de Marlene Dietrich en «Encuentro en París» (1964, Quine), Eva Marie Saint en «Con la muerte en los talones» (1959, Hitchcock), Brigitte Bardot en «El testamento de Orfeo» (1960, Cocteau) o Ava Gardner en «El ángel vestido de rojo» (1960, Johnson). También diseñó el vestuario de Ingrid Bergman en el film «Anastasia» (1956, Litvak) o de la actriz y princesa consorte de Mónaco, Grace Kelly.

También dentro de su colaboración con el cine hay una búsqueda más intencionada en los trajes confeccionados para Conchita Montenegro en «Lola Montes» (1944, Antonio Román), inspirados en el Segundo Imperio francés, que es uno de sus favoritos; y en el realizado para Francine Weissweiler, en su composición del personaje de la dama que se equivoca de época en «El testamento de Orfeo», inspirados en los pintores impresionistas y la cultura oriental. Precisamente, en esta línea, Pedro Almodóvar aseguraba en alguna ocasión que «los trajes no solo sirven para que las chicas estén guapas. También determinan la época en la que transcurre la acción, establecen el género y la clase social de los personajes. Los trajes son portadores de emociones».

La excepción de vestir solo a las estrellas, a las protagonistas del film, llegó con la cinta española «Alta Costura» (1954), dirigida por Luís Marquina, donde casi todas las modelos actúan con diseños de Balenciaga. «En «Alta Costura» se pueden ver casi 50 piezas del modisto, en una variedad de estilos y de tonalidades que es la que mejor cuenta su colaboración a la cinematografía», explica el comisario de la exposición, Pedro Usabiaga.

La exposición pretende encarnar el espíritu del diseñador de Getaria. Elegancia, sencillez y pureza en las formas que Usabiaga ha intentado llevar a las paredes del IAACC Pablo Serrano. El alma de Balenciaga en 64 imágenes.

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