Los Dances de Aragón
El dance es una manifestación del Patrimonio Cultural Inmaterial de Aragón de gran relevancia y vigencia, que se celebra anualmente en más de un centenar de localidades aragonesas de las tres provincias aragonesas, ocupando un lugar central dentro del ciclo festivo. Se trata de un entramado festivo de gran riqueza y complejidad, que puede integrar diferentes elementos musicales, coreográficos y teatrales en una representación unitaria, generalmente en honor al patrón o patrona de una localidad, aunque en la actualidad existen también dances de carácter cívico.
Si bien el término «dance» es el más utilizado en Aragón para designar a este tipo de representaciones, también recibe otras denominaciones en función de la zona: paloteado, » palotiau», «paloteao», «ball de totxtets», «ball de palitrocs»… en cualquier caso, encontramos diferentes tipos de representaciones, en función de los elementos que contienen en la actualidad:
- Dances con danzas y representación teatral.
- Dances que únicamente contienen parte bailada.
- «Paloteaos», «palotiaus» y paloteados.
- Representaciones teatrales sin danzas.
En algunas de estas representaciones cabe la crítica y la censura social, así como el comentario a los acontecimientos colectivos e individuales transcurridos desde su última puesta en escena.
El origen del dance se ha relacionado, en el caso de la parte bailada, especialmente con las danzas de espadas, de palos y otras similares, que se encargaban para para realzar las procesiones de la importante festividad del Corpus Christi, etc. También en las danzas masculinas de las compañías o mancebías, agrupaciones locales de jóvenes de origen medieval. En cuanto a la parte teatral del dance, encuentra sus antecedentes tanto en el teatro popular religioso (Autos, Misterios, Loas) como en otras representaciones teatrales y parateatrales (entremeses, soldadescas, mojigangas, escarnios de Carnaval). En cualquier caso, su popularización tuvo mucho que ver con la exaltación de la piedad popular en el siglo XVII, y como fruto de esta época, el dance asumía una triple finalidad: divertir, cohesionar y, sobre todo, adoctrinar al pueblo. Como otras manifestaciones del patrimonio inmaterial, ha llegado hasta hoy con periodos alternos de crisis, olvido y revalorización. Su pervivencia y transmisión a lo largo de los siglos se debe a una gran capacidad de adaptación a contextos sociales cambiantes. Algunos de los dances desaparecidos están en proceso de documentación, investigación y recuperación, en un proceso colectivo y dinámico como la propia fiesta. Algunos autores que se han ocupado del dance han querido identificar una estructura común teórica a estas representaciones, si bien no siempre se mantiene en la actualidad. Esta estructura constaría de cuatro elementos:
- Danzas: realizadas con palos, espadas, espetos, cintas, castañuelas, arcos florales, broqueles o pañuelos. Hay gran variedad terminológica (piezas, partes, números, «balls», «balls de palitrocs» o «tochets», etc). El baile se organiza en un número determinado de mudanzas en forma de cuadros, corros, pasacalles, filas, ruedas o, incluso, torres humanas. Suponen una demostración de fuerza, agilidad y destreza de los jóvenes del pueblo que protagonizan el dance en el papel de danzantes, volantes, pastores, gitanillas o paloteadores.
- Pastorada o diálogo de pastores: son diálogos humorísticos y satíricos entre personajes tipo (Mayoral o Mairal, Repatán o Rabadán y el zagal). Relacionado con el subgénero teatral de la pastorada aragonesa, la pastorada puede intercalarse con las mudanzas y otros elementos del dance, siendo introducidas por el Mayoral, que actúa como director del dance. Representa la autoridad como contrapunto del rabadán, que ejerce de gracioso u holgazán. Recitan dichos satíricos, loas o motadas que pueden cambiar cada año, ajustándose a los acontecimientos recientes.
- Lucha de Cristianos y Moros: derivaciones de las llamadas fiestas de moros y cristianos, de las que hay testimonio desde la Edad Media en España y relacionadas con las Embajadas de Moros y Cristianos y las Soldadescas. Es un elemento que pudo integrarse o reforzarse en el dance a raíz de la expulsión de los Moriscos en el siglo XVII. En ocasiones, los «moros» son sustituidos por «Turcos». Los principales personajes son los dos generales de los dos bandos, con los danzantes divididos en dos grupos, así como otros personajes. Culminan con la victoria cristiana y la rendición y conversión del enemigo.
- Lucha entre el Bien y el Mal: son representaciones simbolizadas en las pugnas verbales entre los personajes del Ángel y el Diablo, derivadas de Misterios y Autos teatrales religiosos. Pueden incluir, al igual que las Pastoradas, las Alabanzas de las virtudes del Santo Patrón de la localidad, al que se pide la protección para los danzantes y el resto de habitantes.
Estos elementos estructurales se revisten de otros tres elementos formales de gran importancia que, a su vez, presentan variaciones particulares. Quizás el más importante de ellos sea el texto del dance: el contenido de los parlamentos, diálogos o dichos, ya sea expresados en lengua castellana, aragonesa o catalana de Aragón. Se conservan textos escritos para dances al menos desde la segunda mitad del siglo XVII. Cabe distinguir entre los textos fijos y textos variables, en función del elemento del dance al que pertenezcan y a las circunstancias de cada localidad. En muchas, los largos parlamentos de las Pastoradas y Alabanzas han sufrido leves variaciones, mientras que en otras se han perdido. En cuanto a los textos variables, a menudo son recitados por el Mayoral en forma de dichos y suelen actualizarse cada año, aludiendo individualmente a los danzantes, a la actualidad o a las autoridades presentes. Son el elemento más dinámico y flexible del dance, contribuyendo a mantener su identidad adaptada al tiempo presente.
Otro componente fundamental del dance es el acompañamiento musical, pues la música actúa como hilo conductor del dance y los músicos, como los tradicionales gaiteros, considerados fundamentales para el desarrollo de la fiesta. Las melodías, generalmente sin letra, se interpretan con una gran diversidad; diversidad en cuanto a los instrumentos musicales usados: desde la gaita de boto, la dulzaina, el salterio y el tambor hasta incorporaciones más recientes como las bandas y charangas de viento y percusión o, incluso, el acordeón, la guitarra o la bandurria, sin olvidar el sonido de los propios elementos del dance al entrechocar (palos, broqueles, etc). Asimismo, las formas musicales utilizadas son muy variadas, con diferentes orígenes e incorporadas en distintas épocas. Entre los cientos de mudanzas conocidas figuran desde villanos del siglo XVI hasta músicas más recientes, como habaneras, minués, mazurcas, pasodobles o rumbas, pasando por jotas u otras tonadas. Por último, otro aspecto a analizar es la función que cumple la música según el momento de la celebración: pasacalles, mudanzas, bailes, ofrenda, cortesías o bailes de cintas.
En cuanto a la indumentaria en el dance, también se constata una gran diversidad. El atuendo varía según la localidad, destacando elementos como sayas, faldillas o enaguas blancas. También son comunes los pantalones o calzones blancos, fajas de colores y bandas cruzadas. En algunos dances, los danzantes llevan cascabeles cosidos que suenan al compás de sus evoluciones. La cabeza puede ir cubierta por pañuelos o sombreros decorados con cintas de colores. Algunos personajes presentan rasgos arquetípicos: el diablo suele vestirse de rojo y el ángel va de blanco, mientras que los pastores se caracterizan con pellizas y zurrones.
Desde el punto de vista de la valoración de los dances como parte de nuestro Patrimonio Cultural Inmaterial, puede afirmarse que el dance cumple una importante función de cohesión social de sus comunidades portadoras. En su exigente organización es el pueblo quien se implica y trabaja, no sólo en la preparación de la puesta en escena (creación de vestuario, decorados, efectos espectaculares, etc), sino también en la representación misma, pues los actores y danzantes son miembros de la comunidad, como lo son la mayoría de los espectadores. Este proyecto colectivo es aún más complejo en el caso de aquellas localidades que cuentan con muy escasa población y con habitantes estacionales, de forma que la organización anual del dance infunde en ellos, aún más si cabe, un sentido de pertenencia a la comunidad, contribuye a renovar vínculos colectivos y fortalece las señas de identidad local. En algunos dances, la participación estaba limitada a determinadas familias locales y era hereditaria de padres a hijos, por lo que se producía una transmisión intergeneracional en el seno de la familia, vinculando lo individual con lo colectivo.
En definitiva, el fenómeno del dance aragonés es un patrimonio vivo que, que ha experimentado una lógica evolución desde sus orígenes en cuanto a sus significantes, significados y contextos. Por ejemplo, en las últimas décadas, la mujer se ha incorporado como protagonista del dance en la mayoría de localidades, bien como danzante -en un papel que antiguamente les estaba vedado-, bien como promotora de la recuperación de dances perdidos, de los que tan sólo se conservaban testimonios gráficos u orales de algún antiguo participante. Posee un enorme valor como referente simbólico de los lugares donde se realiza, así como de las gentes que lo transmiten y recrean anualmente en distintos rituales festivo-religiosos. Su gran riqueza y diversidad lo convierten en una parte relevante y singular del Patrimonio Cultural Aragonés.
Historia
Declaración. Siglo XXI, 2025
Bibliografía relacionada
El dance es una manifestación del Patrimonio Cultural Inmaterial de Aragón de gran relevancia y vigencia, que se celebra anualmente en más de un centenar de localidades aragonesas de las tres provincias aragonesas, ocupando un lugar central dentro del ciclo festivo. Se trata de un entramado festivo de gran riqueza y complejidad, que puede integrar diferentes elementos musicales, coreográficos y teatrales en una representación unitaria, generalmente en honor al patrón o patrona de una localidad, aunque en la actualidad existen también dances de carácter cívico.
Si bien el término «dance» es el más utilizado en Aragón para designar a este tipo de representaciones, también recibe otras denominaciones en función de la zona: paloteado, » palotiau», «paloteao», «ball de totxtets», «ball de palitrocs»… en cualquier caso, encontramos diferentes tipos de representaciones, en función de los elementos que contienen en la actualidad:
- Dances con danzas y representación teatral.
- Dances que únicamente contienen parte bailada.
- «Paloteaos», «palotiaus» y paloteados.
- Representaciones teatrales sin danzas.
En algunas de estas representaciones cabe la crítica y la censura social, así como el comentario a los acontecimientos colectivos e individuales transcurridos desde su última puesta en escena.
El origen del dance se ha relacionado, en el caso de la parte bailada, especialmente con las danzas de espadas, de palos y otras similares, que se encargaban para para realzar las procesiones de la importante festividad del Corpus Christi, etc. También en las danzas masculinas de las compañías o mancebías, agrupaciones locales de jóvenes de origen medieval. En cuanto a la parte teatral del dance, encuentra sus antecedentes tanto en el teatro popular religioso (Autos, Misterios, Loas) como en otras representaciones teatrales y parateatrales (entremeses, soldadescas, mojigangas, escarnios de Carnaval). En cualquier caso, su popularización tuvo mucho que ver con la exaltación de la piedad popular en el siglo XVII, y como fruto de esta época, el dance asumía una triple finalidad: divertir, cohesionar y, sobre todo, adoctrinar al pueblo. Como otras manifestaciones del patrimonio inmaterial, ha llegado hasta hoy con periodos alternos de crisis, olvido y revalorización. Su pervivencia y transmisión a lo largo de los siglos se debe a una gran capacidad de adaptación a contextos sociales cambiantes. Algunos de los dances desaparecidos están en proceso de documentación, investigación y recuperación, en un proceso colectivo y dinámico como la propia fiesta. Algunos autores que se han ocupado del dance han querido identificar una estructura común teórica a estas representaciones, si bien no siempre se mantiene en la actualidad. Esta estructura constaría de cuatro elementos:
- Danzas: realizadas con palos, espadas, espetos, cintas, castañuelas, arcos florales, broqueles o pañuelos. Hay gran variedad terminológica (piezas, partes, números, «balls», «balls de palitrocs» o «tochets», etc). El baile se organiza en un número determinado de mudanzas en forma de cuadros, corros, pasacalles, filas, ruedas o, incluso, torres humanas. Suponen una demostración de fuerza, agilidad y destreza de los jóvenes del pueblo que protagonizan el dance en el papel de danzantes, volantes, pastores, gitanillas o paloteadores.
- Pastorada o diálogo de pastores: son diálogos humorísticos y satíricos entre personajes tipo (Mayoral o Mairal, Repatán o Rabadán y el zagal). Relacionado con el subgénero teatral de la pastorada aragonesa, la pastorada puede intercalarse con las mudanzas y otros elementos del dance, siendo introducidas por el Mayoral, que actúa como director del dance. Representa la autoridad como contrapunto del rabadán, que ejerce de gracioso u holgazán. Recitan dichos satíricos, loas o motadas que pueden cambiar cada año, ajustándose a los acontecimientos recientes.
- Lucha de Cristianos y Moros: derivaciones de las llamadas fiestas de moros y cristianos, de las que hay testimonio desde la Edad Media en España y relacionadas con las Embajadas de Moros y Cristianos y las Soldadescas. Es un elemento que pudo integrarse o reforzarse en el dance a raíz de la expulsión de los Moriscos en el siglo XVII. En ocasiones, los «moros» son sustituidos por «Turcos». Los principales personajes son los dos generales de los dos bandos, con los danzantes divididos en dos grupos, así como otros personajes. Culminan con la victoria cristiana y la rendición y conversión del enemigo.
- Lucha entre el Bien y el Mal: son representaciones simbolizadas en las pugnas verbales entre los personajes del Ángel y el Diablo, derivadas de Misterios y Autos teatrales religiosos. Pueden incluir, al igual que las Pastoradas, las Alabanzas de las virtudes del Santo Patrón de la localidad, al que se pide la protección para los danzantes y el resto de habitantes.
Estos elementos estructurales se revisten de otros tres elementos formales de gran importancia que, a su vez, presentan variaciones particulares. Quizás el más importante de ellos sea el texto del dance: el contenido de los parlamentos, diálogos o dichos, ya sea expresados en lengua castellana, aragonesa o catalana de Aragón. Se conservan textos escritos para dances al menos desde la segunda mitad del siglo XVII. Cabe distinguir entre los textos fijos y textos variables, en función del elemento del dance al que pertenezcan y a las circunstancias de cada localidad. En muchas, los largos parlamentos de las Pastoradas y Alabanzas han sufrido leves variaciones, mientras que en otras se han perdido. En cuanto a los textos variables, a menudo son recitados por el Mayoral en forma de dichos y suelen actualizarse cada año, aludiendo individualmente a los danzantes, a la actualidad o a las autoridades presentes. Son el elemento más dinámico y flexible del dance, contribuyendo a mantener su identidad adaptada al tiempo presente.
Otro componente fundamental del dance es el acompañamiento musical, pues la música actúa como hilo conductor del dance y los músicos, como los tradicionales gaiteros, considerados fundamentales para el desarrollo de la fiesta. Las melodías, generalmente sin letra, se interpretan con una gran diversidad; diversidad en cuanto a los instrumentos musicales usados: desde la gaita de boto, la dulzaina, el salterio y el tambor hasta incorporaciones más recientes como las bandas y charangas de viento y percusión o, incluso, el acordeón, la guitarra o la bandurria, sin olvidar el sonido de los propios elementos del dance al entrechocar (palos, broqueles, etc). Asimismo, las formas musicales utilizadas son muy variadas, con diferentes orígenes e incorporadas en distintas épocas. Entre los cientos de mudanzas conocidas figuran desde villanos del siglo XVI hasta músicas más recientes, como habaneras, minués, mazurcas, pasodobles o rumbas, pasando por jotas u otras tonadas. Por último, otro aspecto a analizar es la función que cumple la música según el momento de la celebración: pasacalles, mudanzas, bailes, ofrenda, cortesías o bailes de cintas.
En cuanto a la indumentaria en el dance, también se constata una gran diversidad. El atuendo varía según la localidad, destacando elementos como sayas, faldillas o enaguas blancas. También son comunes los pantalones o calzones blancos, fajas de colores y bandas cruzadas. En algunos dances, los danzantes llevan cascabeles cosidos que suenan al compás de sus evoluciones. La cabeza puede ir cubierta por pañuelos o sombreros decorados con cintas de colores. Algunos personajes presentan rasgos arquetípicos: el diablo suele vestirse de rojo y el ángel va de blanco, mientras que los pastores se caracterizan con pellizas y zurrones.
Desde el punto de vista de la valoración de los dances como parte de nuestro Patrimonio Cultural Inmaterial, puede afirmarse que el dance cumple una importante función de cohesión social de sus comunidades portadoras. En su exigente organización es el pueblo quien se implica y trabaja, no sólo en la preparación de la puesta en escena (creación de vestuario, decorados, efectos espectaculares, etc), sino también en la representación misma, pues los actores y danzantes son miembros de la comunidad, como lo son la mayoría de los espectadores. Este proyecto colectivo es aún más complejo en el caso de aquellas localidades que cuentan con muy escasa población y con habitantes estacionales, de forma que la organización anual del dance infunde en ellos, aún más si cabe, un sentido de pertenencia a la comunidad, contribuye a renovar vínculos colectivos y fortalece las señas de identidad local. En algunos dances, la participación estaba limitada a determinadas familias locales y era hereditaria de padres a hijos, por lo que se producía una transmisión intergeneracional en el seno de la familia, vinculando lo individual con lo colectivo.
En definitiva, el fenómeno del dance aragonés es un patrimonio vivo que, que ha experimentado una lógica evolución desde sus orígenes en cuanto a sus significantes, significados y contextos. Por ejemplo, en las últimas décadas, la mujer se ha incorporado como protagonista del dance en la mayoría de localidades, bien como danzante -en un papel que antiguamente les estaba vedado-, bien como promotora de la recuperación de dances perdidos, de los que tan sólo se conservaban testimonios gráficos u orales de algún antiguo participante. Posee un enorme valor como referente simbólico de los lugares donde se realiza, así como de las gentes que lo transmiten y recrean anualmente en distintos rituales festivo-religiosos. Su gran riqueza y diversidad lo convierten en una parte relevante y singular del Patrimonio Cultural Aragonés.

