De este modo, la Dirección General de Patrimonio Cultural contrató la elaboración de un predossier de la candidatura con el objetivo de analizar su viabilidad y cumplir con todos los trámites que el ministerio, y después la UNESCO, soliciten para conseguir la declaración y que se reconozca, de este modo, uno de los monumentos más emblemáticos de Aragón.
El castillo de Loarre es de propiedad estatal, pero está gestionado por el Departamento aragonés de Turismo. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1906 y la Dirección General de Patrimonio Cultural desea promover su candidatura bajo la idea de representar a las fortificaciones de frontera de la Reconquista.
Con este objetivo se dio a conocer ya al grupo de trabajo 1 de Patrimonio Mundial del Ministerio el predossier y se informó de la voluntad de Aragón de seguir adelante con este expediente. El documento concluye que Loarre cumple con algunos de los requisitos para su propuesta, destacando su solidez tectónica, su alto nivel de conservación y de autenticidad, su emplazamiento y vinculación con el soporte geofísico y otros atributos que hacen que se considere que el Castillo puede ejemplificar de modo eminente los tipos de construcciones pleno medievales en Europa y en otras áreas geográficas destinadas a la defensa y control del territorio y a la expresión de poder.
Además, el Castillo de Loarre, por el contexto temporal e institucional de su construcción y utilización, y por la configuración del paisaje que ocasiona, contribuye a testimoniar de un modo fácilmente perceptible acontecimientos históricos de envergadura relacionados con el establecimiento de fronteras, y particularmente la instauración de la “Marca Hispánica” entre reinos cristianos europeos y el intento de penetración de Al-Ándalus en el continente. Como consecuencia, se considera que el valor del bien puede adquirir niveles de universalidad y excepcionalidad que lo hacen apto para iniciar un expediente de propuesta de inscripción en la Lista de Patrimonio Mundial en base a, al menos, dos de los criterios necesarios para ello.
En el Consejo de Patrimonio Histórico se han analizado esta semana otras cuestiones como el Plan Nacional de Gestión del Riesgo y Emergencias en Patrimonio Cultural; el Plan Nacional de Arqueología; los Planes Nacionales de Patrimonio Inmaterial e Investigación en Conservación; los paisajes culturales o las candidaturas de la UNESCO a Patrimonio Cultural Inmaterial, entre ellas la jota. Se espera que la UNESCO resuelva este año el proceso de evaluación de la candidatura para su declaración en 2026.






