El Monasterio de Nuestra Señora de la Gloria en Casbas de Huesca fue declarado Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional (hoy Bien de Interés Cultural, categoría de Monumento) en 1979, completándose su declaración original en 2004.
Este cenobio cisterciense femenino fue fundado en 1173 por doña Oria, esposa del Conde de Pallars, con apoyo del obispo Esteban de Huesca para servir de panteón a su familia y acoger a doncellas nobles pobres. El conjunto monástico consta de varios edificios de diversas épocas (siglos XII al XVIII) rodeados por una muralla, que se conserva parcialmente y presenta un acceso por su frente occidental a través de un arco abierto en el piso bajo de una torre de planta cuadrada.
Los edificios se ordenan en torno a dos patios rectangulares. En el mayor se ubican la fuente, el lavadero, la fachada meridional de la iglesia y un pabellón dieciochesco, mientras que en el menor se sitúan el palacio abacial, la hospedería y la entrada principal al recinto monacal, a través de un bello pórtico arquitrabado renacentista.
Las dependencias principales se distribuyen en torno a un claustro gótico, que fue modificado considerablemente en época moderna con la construcción de varias estancias en plantas superiores. Allí se ubican las bodegas, el refectorio y tanto la antigua como la nueva sala capitular, además de la iglesia, que conserva algunos restos de época románica, destacando los tres ábsides y la monumental portada, aunque fue también profundamente reformado en los siglos XVI-XVII.
El monasterio fue abandonado por la comunidad religiosa que lo habitaba en 2004, momento en que las pocas religiosas que quedaban se trasladaron a Santo Domingo de la Calzada por orden del abad de Poblet, y desde entonces ha pertenecido a diversos propietarios privados.
Detalle de la restauración de la Sarga de la Adoración procedente del Monasterio de Nuestra Señora de a Gloria de Casbas de Huesca. Museo Diocesano de Huesca. Estado inicial.
De los bienes muebles que se custodiaban en su interior en ese momento, mermados tras las numerosas pérdidas ocasionadas por las guerras y los procesos desamortizadores, unos pocos permanecieron allí, mientras que otros fueron trasladados a la iglesia parroquial de Casbas de Huesca y otros al Museo Diocesano de Huesca. Entre éstos últimos se encontraba la sarga cuya restauración ha sido financiada por la Dirección General de Patrimonio Cultural.
Esta intervención, cuyo importe ha ascendido a 5.989,50 €, ha sido llevada a cabo por la conservadora-restauradora de bienes cultural Dª Selena Sánchez Navarro entre agosto y noviembre de 2024, redactora del proyecto que ha guiado la restauración y ha sido supervisada por los técnicos del Servicio de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural.
La obra en cuestión es una sarga realizada en el siglo XVI con pigmentos aplicados al temple de cola sobre una tela de cáñamo con armadura de tafetán, pegada a la gacha a un soporte de madera de pino, conformado por tres tablas horizontales reforzadas por dos travesaños verticales.
Esta obra de pincel representa de forma conjunta las escenas bíblicas de la Adoración de los pastores y la Adoración de los ángeles y actualmente conserva un marco de madera tallada y policromada, posiblemente también realizado en el siglo XVI. Incluyendo este marco de tipo “cassetta” sus medidas son 88 cm de ancho por 105,5 de alto y 1,8 cm de profundidad.
Estilísticamente se trata de una composición muy interesante que sigue un esquema propio de la pintura gótica flamenca de finales del siglo XV, pero actualizado con algunos elementos renacentistas como la arquitectura que enmarca la escena, donde el portal de Belén adquiere rasgos claramente clasicistas y pretende evocar una ruina antigua.
En el centro de la composición se ve al Niño Jesús desnudo acostado en el pesebre y mirando fijamente a su madre, la Virgen María, que aparece genuflexa y con las manos juntas en señal de adoración. A la derecha del Niño un grupo de tres majestuosos ángeles lo adora, al igual que otros dos ángeles de menor tamaño situados a la izquierda, desde el punto de vista del espectador.
Tratamiento de restauración de la Sarga de la Adoración procedente del Monasterio de Nuestra Señora de a Gloria de Casbas de Huesca. Museo Diocesano de Huesca.
Sobre este grupo central aparece una representación de un establo con la mula y el buey, mientras que a la izquierda se observa un curioso grupo formado por cuatro pastores y una pastora ataviados según la moda de la época y portando diferentes obsequios y a la derecha se observa a San José con la escena del Anuncio a los pastores de fondo, como preludio de la escena principal.
En cuanto a su protección legal, esta sarga se encuentra incluida en el Inventario de bienes muebles en posesión de instituciones eclesiásticas en Aragón con el número IIC ARAGÓN 3327 y, por tanto, tiene la consideración de Bien Inventariado del Patrimonio Cultural Aragonés en virtud de la Disposición Adicional Novena de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, de Patrimonio Cultural Aragonés.
El estado de conservación de la sarga en el momento previo a su intervención era precario y muy frágil. La película pictórica se presentaba pulverulenta y el soporte textil acidificado y con aspecto quebradizo. También se apreciaba la huella de la acción directa del agua que había provocado manchas de humedad, deformaciones y abolsamientos en el soporte textil, así como numerosas roturas, lagunas y pérdidas de mayor y menor tamaño. El soporte de madera presentaba dos impactos directos que han provocado la fractura de la tabla central y el marco, también en madera policromada, presentaba suciedad y acumulación de barro, alteraciones provocadas por la acción de agua directa, así como fragmentación y pérdida de parte del listón inferior.
Una vez trasladada la obra al taller de restauración, la intervención comenzó con la documentación gráfica y fotográfica del estado de conservación inicial del bien. A continuación, se procedió al desmontaje de los distintos elementos: marco, soporte lígneo y soporte textil con la policromía, para repetir los ensayos de limpieza y consolidación experimentados en la fase de proyecto.
Una vez fijada y consolidada la policromía, se procedió a la corrección de las deformaciones del soporte textil y a su consolidación estructural mediante soldaduras con puentes de hilo en rasgados, roturas y pequeñas laceraciones y con injertos de lino en faltas de mayor tamaño.
El soporte lígneo precisó la colocación de pequeñas colas de milano para reforzar su función y se reintegró en madera de pino teñida, para una mejor integración, el faltante de uno de los listones del marco.
Ante la imposibilidad de utilizar sistemas de limpieza que llevasen agua en su composición, la limpieza de la capa pictórica se realizó mecánicamente en seco de manera generalizada, y únicamente se pudieron rebajar los contornos de las aureolas de suciedad puntualmente con alga funori en agua destilada.
Finalmente, la reintegración cromática se limitó a los injertos aplicados en el soporte de tela, que se entonaron mediante acuarelas Schmincke, por aproximación de color.
En cuanto al montaje final de la obra, los distintos elementos se dispusieron tal como se encontraban en origen, pero introduciendo un entelado flotante, formado por una lámina de policarbonato y una tela de lino tensada y con la reserva alcalina adecuada entre el soporte lígneo y la obra pictórica, que garantizara su correcta conservación.
Todo este proceso de restauración, supervisado por los técnicos del Servicio de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural, ha llevado aparejada una importante labor de documentación gráfica y fotográfica, así como diversos estudios de materiales y pruebas, cuyos resultados, se han plasmado en una memoria final de los trabajos.




