El regreso de los bienes artísticos al antiguo monasterio ha marcado un hito en la recuperación y puesta en valor del patrimonio histórico, gracias a un exhaustivo proceso de conservación y restauración.
Las piezas, procedentes en su mayoría del Museo de Lleida y del Museo Nacional de Arte de Cataluña, llegaron en estados muy diversos: algunas ya restauradas y otras sin apenas intervención previa, lo que obligó a diseñar actuaciones individualizadas según su grado de deterioro y naturaleza material. Incluso obras de colecciones particulares, como la cuna del Niño Jesús o el relicario de Santa Ubaldesca, han requerido tratamientos específicos para garantizar su adecuada preservación.
Los bienes expuestos actualmente en los antiguos dormitorios del monasterio regresaron al mismo en desigual estado de conservación. Los procedentes de las salas expositivas del Museo de Lérida llegaron ya restaurados, mientras que los restantes, procedentes de los almacenes del citado museo leridano y de los almacenes del Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona, llegaron en su mayoría sin ninguna intervención previa o solo con algún tipo de protección provisional.
Por lo tanto, las intervenciones realizadas han sido específicas y adecuadas a la naturaleza de los materiales compositivos y al grado de deterioro de cada uno de los bienes.
Las piezas ya restauradas procedentes de las salas expositivas del Museo de Lérida solamente han precisado una limpieza superficial, mientras que las depositadas en almacenes y apenas intervenidas han sido objeto de restauraciones más profundas. También han sido objeto de intervención específica, porque así lo requería su estado de conservación, dos obras (la cuna del Niño Jesús y el relicario de santa Ubaldesca) que regresaron al monasterio procedentes de colecciones particulares.
Restauración de batientes de las puertas de madera del antiguo Palacio Prioral. Real Monasterio de Santa María de Sijena.
Para definir cada una de las actuaciones se redactó un proyecto técnico, en el que, tras un diagnóstico detallado de sus patologías concretas, se determinaron los tratamientos de conservación-restauración más adecuados para lograr recuperar su estabilidad material y también su dignidad estética, ya que los bienes iban a ser musealizados y expuestos públicamente en la sala acondicionada al efecto en el monasterio.
Partiendo de la premisa que a partir de ahora los bienes se van a conservar en unas condiciones estables tanto a nivel de temperatura y humedad relativa como de iluminación, y que van a tener un seguimiento y control de su estado y evolución, las intervenciones se han dirigido a evitar la degradación y alteración que pudieran afectar a los componentes de las obras, recuperar su estabilidad, permitirles ser expuestas en mejores condiciones y devolverles la dignidad que merecen.
Las intervenciones se han basado en ese documento inicial en el que se habían justificado plenamente todas las intervenciones propuestas, eligiendo entre las opciones posibles siempre el tratamiento que, siendo eficaz, haya supuesto una menor actuación e impacto sobre la obra, basándose en el criterio de mínima intervención en todo momento y en una visión de conjunto de las obras.
Los tratamientos de consolidación y conservación han sido prioritarios sobre cualquier otro proceso. Dentro de lo posible se han utilizado métodos y materiales tradicionales o, en su defecto, suficientemente probados, siempre estables, compatibles química y físicamente con la materia original y que no alteraran su aspecto externo. En los procesos de limpieza se han escogido los métodos menos agresivos, siguiendo las recomendaciones internacionales al respecto. En la misma línea, las reintegraciones se han ajustado a las lagunas y se han realizado con un material fácilmente reversible y estable, y con técnica identificable.
Se ha respetado en todo momento la historia material de las obras, manteniéndose los añadidos históricos, siempre que no estuvieran alterados, perjudicaran la conservación del original o le causaran un importante deterioro estético.
Todos los productos y técnicas que se han utilizado cumplen con todas las garantías y normativas internacionales en materia de conservación y restauración y, por lo tanto, está ampliamente comprobada su eficacia y reversibilidad.
Por último, todas las intervenciones se han realizado por conservadores-restauradores titulados y con dilatada experiencia y han sido supervisadas por los técnicos de las Direcciones Generales de Cultura y Patrimonio Cultural.




